NO LINE ON THE HORIZON*
September 17th, 2009 | literature / literatura, personal, various / varios | Comments (12)

Citaba Borges a Nicolás de Cusa, para quien “toda linea recta es el arco de un círculo infinito”.
Si nos acercamos a observar la naturaleza que nos rodea, nos resultará evidente que la línea recta no existe. Gaudí huyó de ella durante toda su vida, dejándonos hermosas muestras de arquitectura curvilínea e irregular. Van Gogh jamás pintó una línea recta. Picasso tampoco. Lo más recto que vieron sus inspirados pinceles fue el bastidor de sus lienzos.
La línea recta en el mundo del arte está relacionada con las construcciones humanas. La necesidad que tenemos de enderezar nuestro ángulo visual de alguna manera. Igual que ponemos recto sin darnos cuenta un cuadro torcido o los papeles que se salen de un montón, necesitamos poner recto nuestro efímero entorno para sentirnos protegidos. Los griegos llegaron incluso a usar la curva para aparentar una recta, como en la enormes columnas del Partenón.
El extremo de poner de moda las líneas rectas surgió en Alemania, cuando a partir de la Bauhaus nos encontramos con las primeras tipografías “de palo” (Helvética, Akzident Grotesk, Frutiger…), los primeros edificios donde dominaba la recta implacable (Mies Van der Rohe…) o el arte de líneas y recuadros de Mondrian. Pero a la larga tanta recta nos termina por saturar los ojos. Últimamente la moda suele desviarse de esta tendencia (Frank Gehry en arquitectura o Philip Stark en diseño por poner algunos ejemplos).
Los avances tecnológicos han permitido desarrollar unos zapatos (MBT) que están basados en la forma de caminar de los masai, la tribu con la espalda más sana (que no recta) y menos problemas óseos del mundo. Imitan el caminar sobre una superficie inestable e irregular, lo opuesto a la rectitud del perfil de la mayoría de los zapatos y de la superficie que pisamos en nuestras ciudades.
Parece que cada vez que el hombre llega a un lugar, necesita poner algo recto para hacerlo suyo. Neil Armstrong tenía que poner una bandera de USA completamente estirada y recta en la luna. Por fortuna, una vara falló y la parte inferior de la bandera se quedó como si estuviera ondulando por un viento inexistente. Es uno de los miles de casos en los que el hombre no ha conseguido imponer sus obsesivas rectas. Llegamos a un monte y lo rebajamos, alisamos y enderezamos para poder construir en él… pero la naturaleza emerge con el tiempo y rompe, tuerce y domina sobre las construcciones. Entre las baldosas de la acera revientan las florecillas o el cesped o las raíces de un árbol cercano…
La necesidad que tenemos de enderezar lo curvo es una muestra más de nuestra incertidumbre. No hay nada recto, nada a lo que podamos aferrarnos que nos dé la seguridad que anhelamos. Ninguna piedra es recta ni nuestras expectativas pueden verse cumplidas ni nuestras necesidades cubiertas realmente. Estamos en un mundo que cojea, sobre una mesa de cuatro patas inestable e incómoda.
Tolkien imaginó una comunidad feliz de hobbits que vivían en casas bajas, adaptadas a las faldas de los montes, con ventanas y puertas redondas. Me identifico más con un mundo así, más basado en la curva que en la recta. Algo que nos recuerde nuestra fragilidad e impotencia. Necesitamos ser curvilíneos y dejar de intentar enderezar todo.
Nuestra intensa búsqueda de verdad y sinceridad nos lleva a una sola conclusión: nada es lo que parece y nada podemos controlar realmente de lo que sucede. ¿No sería mejor aceptar, humildemente, esta incapacidad y disfrutar cada día de las hermosas curvas que la creación nos revela?
Cuando mires el horizonte la próxima vez, imagina que no es más que una curva inmensa, el frágil pellejo de un planeta redondo y hermoso donde no hacemos mas que demostrar que somos alumnos empeñados en suspender las asignaturas más sencillas para aprender a convivir.
No hay línea recta en el horizonte.
*Título del último disco de U2 publicado en 2009. Puedes ver la letra del tema “No line on the horizon” aquí.
Tremendo. ¿Será que nuestro concepto de recto sea igual a ordenado?.
Por cierto, esos zapatos están increíbles