Las ranas no suben montañas…

February 5th, 2009 | various / varios | Comments (1)

montana

Sólo los que se atreven a escalar, y subir cada día más alto, enfrentarán resbalones, caídas, errores, dificultades… incluso muerte. No aquellos que se paran en un agradable valle de semiluz donde la vara y el cayado de Dios son benévolos y no demasiado exigentes. Es como tener un hijo deficiente mental, que siempre es niño. Pero no porque haya nacido así, sino porque ni come ni bebe, ni se renueva… y cría ranas espirituales. Eso sí, en una charca bien ajardinada, con palacetes de oro y riberas aterciopeladas de verde claro.

Definitivamente, en la charca se está bien. El agua está tibia y la temperatura es agradable. Es un buen sitio para vivir tu propia vida. La decides tu y no tienes que renunciar a mucho. Sólo hay que guardar un poco la moral y los principios éticos. Con eso, ya basta para que no te echen.

Pero ¡Ay de aquellos infelices que se atreven a salir de aquí para ir más alto! Empezarán a sentir el frío helándoles los pies, el viento en la cara; tendrán que ir olvidando los palacios, los manjares y placeres de la charca. Habrán de ir desnudándose de las mejores ropas, y desnudos, cubrirse con alguna piel que la montaña les de. Comerán raíces, miel silvestre. Se curarán los arañazos y las heridas con agua del manantial –frío y oscuro—. Tendrán que confiar en la dirección inexplicable —olvidando la prudencia y el buen sentido común— para andar senderos que no bajen la ladera.  A veces, ya no habrá salida, sólo el precipicio impide seguir subiendo. Y entonces, el fanático, ignorante, ingenuo e idiota, se arrodillará para orar a su Dios, pidiéndole un puente para seguir subiendo. Y cuando las lágrimas le impidan ver, sus propias lágrimas serán un puente para cruzar. Algo inexplicable. Un Mar Rojo abierto muchas veces. Nunca lo que se espera.

La disciplina es norma de la montaña. Que nadie piense que por aquí se va a hacer lo que uno quiera. Todos los pasos decididos llevan al fracaso. Sólo en oración, buscando la guía indecible, impronunciable, invisible, sólo buscando a Dios, se pueden andar las sendas de la montaña. Porque a veces ni se ven, ni se insinúan. Simplemente no hay sendero. Los ojos son ya inútiles y hay que usar los ojos, las manos, los pies y los músculos… de la fe.

Ciertamente hay recompensa, tu esperanza no será cortada.

Y al final, el Padre de la Montaña, el mismo Padre de misericordia que no destruye la charca, te mirará a los ojos, en su brillo sabrás que has hecho lo correcto, y te llamará: “Hijo, hijo de la luz, esforzado y valiente, preparado, libre… su hijo”.

© Manuel Ordax

One Response to “Las ranas no suben montañas…”


Posted by Adriana on February 6th, 2009 at 12:09
  1. Gracias Manolo!!!
    Un articulo muy edificante. No sabia que escribias tan bonito :)
    Dios te bendiga!


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