Quién está detrás…
January 14th, 2009 | design / diseño | Comments (4)
Hace tiempo que el mercado de las marcas más rentables dejó de pertenecer a diferentes fabricantes. Hoy día, unas pocas multinacionales han comprado las marcas que más confianza nos ofrecen y nos las venden como si fueran artesanales.
Ingredientes 100% naturales. Alto contenido en fibra. Rico en Calcio. Sin conservantes. Sin colorantes. Dermatológicamente testado, hipoalergénico. Ayuda a no engordar. Te puede ayudar a controlar el colesterol. Probado científicamente… Son algunas de las frases huecas con las que nos convencen de las ventajas de un producto. Si las pensamos bien, nos daremos cuenta de que no dicen absolutamente nada. Si los ingredientes no fueran 100% naturales, ¿qué serían? ¿fabricados en laboratorio? Un producto de alimentación que contiene fibra (como pan integral) o calcio (como la leche) nos lo venden ahora como si antes no tuvieran y ahora si. Sin conservantes o colorantes significa que no usan los que están prohibidos en nuestro país, aunque sí pueden usar muchos que están permitidos aunque haya estudios que demuestren que no son inocuos. Lo hipoalergénico (o que no causa alergias) es otra mentira farmacéutica; ya que usan productos químicos alérgicos iguales que en otro producto sin esa etiqueta, eliminando sólo algún perfume. Todos los alimentos del mundo, incluidas las grasas, ayudan a no engordar si gastamos más calorías de las que ingerimos. El colesterol no nos va a bajar porque consumamos un aceite especial, nos bajará si tomamos aceite de oliva virgen crudo y no para freír (proceso en el cual todos los aceites provocan grasas saturadas que aumentan el colesterol). Y no nos fiemos de las pruebas científicas del laboratorio X, porque normalmente son estudios que la misma marca hace para apoyar sus virtudes contra las de la competencia.
Tomemos un ejemplo: Procter & Gamble. Esta famosa multinacional ha ido creciendo como un pulpo sin conocer límites. Desde su origen semisatánico (el fundador es conocido por haber dicho en una reunión que había vendido su alma al diablo y aconsejaba lo mismo a los demás responsables de la firma) hasta nuestros días de limpia imagen escondida, han pasado a sus manos muchas de las marcas que más consumimos. Su política es absorber empresas o productos que funcionan, aplicarles sus técnicas agresivas de marketing y seguir vendiendo dicho producto como si nada hubiese pasado. Ejemplos: Revlon, Evax, Vicks, Old Spice, Laura Biagotti, Hugo Boss perfumes, Metamucil, Pantene, Vidal Sasoon, Max Factor, Ariel, Fairy, Mr Proper (o Don Limpio), etc
Una ‘agresiva’ técnica de marketing es la de colapsar el mercado con un producto, de modo que la competencia no tenga cabida. Ofreciendo al comerciante unos descuentos especiales, o un regalo nada despreciable a cambio de comprar más cantidad de su producto. Así se aseguran la fidelidad del comerciante (que nos va a recomendar ese producto por encima de cualquier otro) y la nuestra como consumidores (ya que no vamos a encontrar otra marca).
Otras multinacionales, como Sara Lee, Johnson & Johnson, Unilever, General Biscuits, Kraft Foods, Nestlé, Coca Cola Company, etc. siguen el mismo esquema, comprando las marcas que funcionan en cada país y manteniendo su imagen de ‘marca nacional de calidad”. En alimentación, uno de los grandes es Kraft. En España controla muchos productos de gran consumo: Arias (Mantequillas y derivados lácteos), Saimaza, Coraya, Toblerone, Milka, quesos Caprice de Dieux, La Cabaña, Chaumes, Chamois d’Or, Boffard, etc. algunos de los cuales están considerados como muy nuestros.
La clave para vender un producto es adaptarlo a los gustos del consumidor. Para ello se hacen estudios y testeos del consumidor potencial muy complejos. A través de encuestas, grupos de prueba y lanzamientos localizados en una región, se puede saber qué es lo que va a vender y qué no. Aunque no es una ciencia exacta, funciona en un porcentaje elevadísimo. Siguen las tendencias de la sociedad al milímetro y el resultado es casi siempre el éxito. Utilizan esas marcas conocidas que ya han comprado para lanzar nuevos productos “de confianza” que enseguida nos dan a probar en el punto de venta o nos regalan una muestra o nos obligan a comprar por su precio irrisorio ante el de la competencia (sólo durante el proceso de lanzamiento).
Y no son sólo las multinacionales. Las grandes empresas españolas hacen lo mismo. Pascual cada vez acapara más sectores, no sólo de leche vive el hombre. El Corte Inglés compra fábricas y marcas a la misma velocidad que amplía sus locales comerciales. Inditex (Zara, Bershka, etc. ) arrasa en todo el mundo. Muchas de estas empresas españolas aprovechan el mercado latinoamericano para prolongar sus beneficios gracias a las ruinosas economías de países que nosotros mismos hemos ayudado a hundir, como Argentina.
Y un último ejemplo. Los ácidos grasos Omega 3 son beneficiosos para el sistema cardiovascular y para bajar el colesterol. Su origen se encuentra en ciertos pescados de Alaska y Groenlandia. (Se descubrieron analizando la dieta de los esquimales y comprobando que nunca morían de infarto). Estos aceites, de origen natural, se sintetizan y se convierten en píldoras para añadir a la alimentación de las gallinas (que así darán huevos con Omega 3) a la de las vacas (leche con Omega 3). También se imita la fórmula de estos aceites grasos y se crean en laboratorio, con lo que se abarata su precio. Nos venden un producto alimenticio con “Omega 3” pero no sabemos qué porcentaje tiene de dicha panacea, ni cuál es realmente su origen ni qué es lo que va a hacer en nuestro organismo. ¿No sería más fácil ir a una tienda de productos naturales y comprar “Omega 3” para enriquecer nuestra dieta, como con la avena, el polen, el ginseng o la jalea real?
©Manuel Ordax
Pues tienes toda la razón… no sabemos lo que comemos, ni con qué nos lavamos, ni a dónde vamos a llegar…